Locución latina que describió durante el Renacimiento, el Barroco, el Romanticismo, la Edad Media, incluso hasta nuestros días, el sentido mismo de:"tomar el día", "disfrutar el momento", "vive el momento porque vas a morir pronto", "vive el momento porque vas a envejecer pronto", "vivir hoy como si no hubiera mañana", etcétera.
Horacio (poeta romano) es el que acuñe este término: carpe diem quam minimum credula postero, que se traduce al español como: "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy" como también "vive cada momento como si fuese tu último día."
Para el que redacta estas líneas, simplemente, es la forma de disfrutar la vida en diferentes formas. Partiendo desde cualquier enfoque ya sea económico o social, incluso político, a la vida misma hay que afrontarla como es.
Con júbilo y alegría, demostrarle un agradecimiento. Sin resentimiento o enojo, externarle que olvidamos. Expresarle con gran tono: viví lo mejor posible.
La poesía toca el tema de la vida, como tópico de gran relevancia. Nuestra poesía (mexicana), lo ha hecho a lo largo de este centenar de años. Tal es el caso de la cultura náhuatl con su particular visión de la vida (Xopancuícatl), dónde se ve claramente los "cantos a la vida, a la alegría y la belleza del mundo."
He aquí presente, un fragmento de un poema náhuatl:
"Lloro, me aflijo cuando recuerdo:
dejaremos las bellas flores, los bellos cantos.
Cantemos, gocemos, todos nos vamos
y desaparecemos en su casa.
¿No lo piensan así nuestros amigos?
Sufre su corazón y se atormenta:
¡No dos veces se nace,
no dos veces se es niño!
¡Sea un breve momento al lado de ellos!
¡Nunca más será otra vez,
nunca más gozaré de ellos,
nunca más los veré!
¿Dónde es, corazón mío, el sitio de mi vida?
¿Dónde es mi verdadera casa?
¿Dó mi mansión precisa está?
¡Yo sufro aquí en la tierra!
Sufres, corazón mío,
¡No te atormentes más en esta tierra!
Y es este mi destino: lo saben todos.
Logré el don de nacer acaso así en la tierra:
es un lugar de purificación:
con esto ya puede ir a la hermosura a donde está la vida:
¿Cómo lo dice el mismo corazón?
¿Cómo lo dice?
–No es verdad que vivimos,
no es verdad que vinimos a
durar sobre la tierra.
¡He de dejar las bellas flores,
he de bajar al Reino de las Sombras,
luego, por breve tiempo,
se nos prestan los cantos de hermosura!"
Nuestra literatura contemporánea, ha dado otro enfoque más, con relación a este tópico. Amado Nervo, autor contemporáneo (Siglo XIX), en una pieza poética nos da una muestra clara de lo que representó para él, la alegría del haber estado:
"Lloro, me aflijo cuando recuerdo:
Cantemos, gocemos, todos nos vamos
y desaparecemos en su casa.
¿No lo piensan así nuestros amigos?
Sufre su corazón y se atormenta:
¡No dos veces se nace,
no dos veces se es niño!
¡Sea un breve momento al lado de ellos!
¡Nunca más será otra vez,
nunca más gozaré de ellos,
nunca más los veré!
¿Dónde es, corazón mío, el sitio de mi vida?
¿Dónde es mi verdadera casa?
¿Dó mi mansión precisa está?
¡Yo sufro aquí en la tierra!
Sufres, corazón mío,
¡No te atormentes más en esta tierra!
Y es este mi destino: lo saben todos.
Logré el don de nacer acaso así en la tierra:
es un lugar de purificación:
con esto ya puede ir a la hermosura a donde está la vida:
¿Cómo lo dice el mismo corazón?
¿Cómo lo dice?
–No es verdad que vivimos,
no es verdad que vinimos a
durar sobre la tierra.
¡He de dejar las bellas flores,
he de bajar al Reino de las Sombras,
luego, por breve tiempo,
se nos prestan los cantos de hermosura!"
Nuestra literatura contemporánea, ha dado otro enfoque más, con relación a este tópico. Amado Nervo, autor contemporáneo (Siglo XIX), en una pieza poética nos da una muestra clara de lo que representó para él, la alegría del haber estado:
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡Mas tú no me dijiste que Mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!"

